martes, 4 de febrero de 2014

5. Carrete donde el Pato, ¡eh!, ¡eh!

Capítulo 5: El carrete

  Era miércoles, había pasado un poco más dos semanas desde que había llegado a Chile y ese día era el carrete en mi departamento que quedó pendiente desde Lima. Ya había avisado a mi papá para que se quedara en su pieza toda la noche, así que solo faltaba hacer un poco de aseo en ese departamento de hombres en el que la limpieza nunca ha sido ni será una prioridad. Había empezado a ordenar tarde porque inicialmente el carrete iba a ser en casa de mi madre y se complicaron las cosas. Ya había ordenado mi pieza, el living, el comedor y estaba pasando la aspiradora para que no se notara tanto la acumulación de polvo bajo los muebles cuando me llega un WhatsApp de Luisa diciendo que estaba en estación Simón Bolívar, que es la que está cerca de mi casa. Le dije que se quedara ahí y me esperara, que la iba a buscar. Entonces salí inmediatamente, dejé todo como estaba y fui por ella.

  Llegue a la estación y ahí estaba ella, medio muerta de frío porque lo único que había traído a Chile eran minifaldas. "¿Hay algún lugar donde comer por aquí?" me dijo Luisa que venía cagada de hambre porque no comía desde el almuerzo. Da la casualidad que cruzando la calle hay un lugar que se llama Chato's donde venden los típicos sándwiches chilenos que hay en todas partes. Fuimos a comer y por primera vez Luisa probó el chucrut, que es repollo fermentado en salmuera, que al final es como repollo al vinagre o algo así. Después de comer y conversar un poco volvimos a salir al frío de Santiago. Le dije que teníamos que ir a comprar algunas cosas primero, así que fuimos a un BigJohn que queda como a una cuadra del condominio (son cuatro edificios juntos) y compramos bebidas, papas fritas y algunas otras cosas para picar. Volvimos y subimos al octavo piso, pero esta vez no hubo un silencio incómodo en el ascensor. Entramos y lo primero que vio al entrar fue la aspiradora frente a la puerta de la cocina tal como la había dejado. "Em, disculpa, es que estaba limpiando un poco antes de que llegaran" le dije mientras la guardaba. Recuerdo que solamente se rió y me dijo que no importaba. Dejamos las cosas en la mesa y fuimos a mi habitación.

  Mientras ella se entretenía con mis libros, estatuillas, y monos varios que tengo por ahí, yo buscaba algo que mostrarle de mis cursos de programación. Ya que era uno de los temas que más teníamos en común hasta el momento, quise mostrarle lo que era capaz de hacer. Pero lamentablemente no los tenía ahí, no me acordaba que para ese entonces ya había cambiado mi laptop y los programas que había hecho se habían perdido en el tiempo y el espacio. Así que al final le mostré algunos videos de los que hice con mis amigos para Youtube, uno de los cuales estaba editando y tenía que hacer greenscreen y otras cosas.

  Se nos acababan los temas de conversación y las cosas que compartir cuando me llama la Aldu y me dice que ya había llegado, que le abriera la puerta. Así que subió y pasó también a mi pieza, por lo que el silencio awkward nunca llegó. Luego fueron llegando los demás, el Pape con la Vale (que son pololos) y la Nicole. Fuimos todos al comedor y abrimos las primeras cervezas. Así fue transcurriendo la noche, abrimos más copete, hicimos unas pizzas que había comprado con la Luisa, después llegó la María, nos pusimos a escuchar música de muchos años atrás que claramente Luisa no conocía porque era la única que se quedaba callada y se reía mientras el resto nos rajábamos las gargantas emocionados por recordar años pasados. Hasta que pusimos música más internacional y cantamos todos. No recuerdo bien, pero creo que pusimos Luis Miguel.

  Seguía avanzando la noche, ya eran como las 5 de la mañana y algunos se habían ido a dormir a mi pieza. Quedábamos Luisa, María, Pape y yo en el living, ya estábamos muy borrachos y escuchábamos Michael Jackson por Youtube. De izquierda a derecha frente al laptop estábamos María y yo sentados en sillas, luego Luisa sentasa al lado mío en el piso junto a la estufa eléctrica y Pape estaba en alguna parte sentado de alguna forma que no logro acordarme. Ya había hablado con María, mi mejor amiga, de que me gustaba Luisa, entonces en ese momento empezó a azuzarme.
- Pato, dale, es tu oportunidad - decía mientras me golpeaba con el codo.
- No, espera un poco, estamos viendo al Rey del Pop.
- Weon, déjate de webear y agárratela.
- Oh, que webiai. Espérate.
- ¡No! ¡Ahora!
- Aaagh ya.
Y me lancé a la vida. La verdad no había calculado nada, solo pensaba "qué es lo peor que puede pasar", así que no consideré que aquel giro rápido hacia mi derecha iba a hacer que casi cayera sobre Luisa y que fallara mi beso teledirigido. La pillé desprevenida, pero apenas se dio cuenta de lo que pasaba no tardó en corresponder a mi beso sorpresivo.

  Apenas comenzamos a besarnos sentí cómo Pape y María escapaban a toda velocidad de ahí, lo que me dio un poco de risa nerviosa. Afortunadamente, eso no nos detuvo ni a Luisa ni a mi, que, como lo dije alguna vez, parecía que nos tuviesen amarrados y en ese momento se hubiesen roto las cuerdas que nos separaban. No voy a entrar en detalles, pero la pasión de ese momento superó totalmente mis expectativas. Así que ahí nos quedamos, en el sillón del living, hasta que sentí que había llegado un WhatsApp a mi teléfono. La única explicación es que mis amigos necesitaban algo, por lo que fui a revisar y sí, Pape se tenía que ir, así que me estaba pidiendo permiso para pasar por donde estábamos. Junto con risas nos despedimos de él y una vez que se fue nos sentamos a la mesa y tomamos algo no alcohólico para variar un poco. "¿Estoy muy borracho, o está temblando?" dije y Luisa me miró con cara de no saber qué pasaba.Y ahí estábamos, preguntándonos si fue o no temblor, cuando vimos asomarse a María y Nicole por el pasillo que daba a mi habitación y volver entre risitas por donde habían venido.

  Unos minutos después vino María y nos dijo que hiciéramos un cambio de locación, que los de mi pieza vinieran a dormir al Living y que nosotros fueramos a mi pieza. Pensé que nunca iban a atinar a cambiarse con nosotros. Así que, con unas miradas de complicidad mientras nos cruzábamos en el pasillo, quedamos Luisa y yo solos en mi habitación. Nos acostamos en mi cama y, aunque habían animos de seguir con lo que habíamos empezado, el alcohol en mi cuerpo dijo "basta" y a dormir se ha dicho.

  Así que esa fue nuestra primera noche juntos, ambos durmiendo en una cama de resortes gastados por el tiempo, borrachos de alcohol y sueño, sin saber lo que acababa de comenzar entre nosotros.


Continuará...



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Hola, aquí está el capítulo prometido. Un poco tarde, pero ya está :)
Debo decir que estuve a punto de aplazarlo otra vez, pero una promesa es una promesa, así que ya, ahí lo tienen.
Gracias por leer, saber que tengo lectores y lectoras hace que me guste aún más escribir esta historia.
Así que si tienen comentarios o quieren compartirlo por facebook o twitter o lo que quieran, siéntanse libres de hacerlo.
Ahora algunas actualizaciones de mis días sin Luisa:
1. No fuimos al dentista con mi mamá, cueck.
2. Pero no por eso fue un día perdido, fui al supermercado.
3. Además hice mi CV, falta refinarlo un poco lo de la retícula y qué se yo (eso de la retícula lo aprendí de Luisa :P ¡Gracias amor!).
4. Seguí jugando Tomb Raider, pero luego de ver una guía para encontrar algunos secretos me di cuenta de que me falta mucho para terminarlo. ¡Allá vamos! Todavía me quedan como otros siete por jugar jajaja.

Así que eso, espero que les haya gustao este capítulo.
Tengan un buen día, o buena noche, o mejor una buena vida.

Pato.

PD: 67 días y contando.

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